Violencia Económica y Alternativas Sociales

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Violencia Económica y Alternativas Sociales
Red de Economía Solidaria / Causas
28 de Junio de 2016

En la actualidad, uno de los ámbitos donde más se ejerce violencia dentro de la vida social es el ámbito económico, esta afirmación es fuerte y contundente, la economía dominante ejerce violencia y, ante esto, surge inmediatamente la pregunta ¿cómo es que un espacio en el que todos los días estamos inmersos puede envolvernos de violencia? Y la respuesta está en el fondo del sistema, en las mismas bases que lo sostienen.

El sistema económico dominante, que se afirmó en el inicio de la era moderna y se reafirmó durante la llamada revolución industrial, se fue significando con premisas que van en contra de la vida gregaria desarrollada a lo largo de la historia de la humanidad. La economía dominante, también llamada economía de mercado o capitalista ha establecido ¡y nos ha hecho creer! (junto al pensamiento científico eurocéntrico) que el hombre es egoísta, competitivo e individualista. Nos han vendido la idea de que somos seres robinsonianos, es decir, que somos seres que se han constituidos solos y que podemos sobrevivir de la misma manera ¡solos! como Robinson Crusoe que puede vivir en una isla totalmente desierta y, lo peor, es que nos creímos esa historia. Y desde ahí comienza la violencia del sistema económico pues invisibiliza otras realidades. Hoy en día, los estudios no eurocéntricos nos revelan que «El ser humano originariamente y por tendencia genética no sólo no es narcisista ni egoísta, sino que se encuentra en una posición de apertura al Otro» (Dussel, 2014: 35) 

Somos seres que nos hemos constituido de manera social y todos los ámbitos de nuestra vida se han conformado de esa manera. La economía, claramente, es parte de ella y no puede ser de otra manera, pero la centralidad del individuo sobre lo social y sobre la naturaleza nos ha generado diversos vicios que hoy en día están amenazando con acabar con la vida humana sobre el planeta. La visión moderna de la naturaleza, haciéndola equivalente a un recurso para el «desarrollo» nos ha llevado a un colapso ambiental que ha hecho que los más desprotegidos sufran la peor parte.

Pero, lo que inició como reflexión y teoría económica por allá del siglo XVIII acerca del comportamiento de los individuos y cuál era la riqueza de las naciones, hoy en día se ha vuelto mucho más complejo; el capitalismo ha evolucionado hasta formas que el mismo Marx se sorprendería de ver. Si en el siglo XIX uno de los grandes descubrimientos fue la explotación que ejerce el capital sobre los individuos y que de eso se obtiene una ganancia del tiempo no pagado de los trabajadores llamada la plusvalía, hoy nos asombra saber que el capital financiero se beneficia de la «destrucción del valor producido»  (Fernandez-Savater, 2014), una especie de minusvalía, o que también se han construido otras formas perversas económicas como la que han  llamado «necroeconomía» (Fernández-Savater, 2016) que tiene la característica de exponer a la población a todo tipo de peligros y riesgos pues se considera que existe contingentes de población superflua.

Y entre esos extremos, tenemos todo tipo de violencias generadas por el sistema económico, la desigualdad es una de las que más nos aquejan, nosotros en México tenemos a una de las personas más ricas del mundo, y si nos ponemos a analizar esa posición, es porque sus riquezas monetarias han sido acosta de los ingresos de millones de personas, ya que, el sistema capitalista es un juego de suma cero. Es decir, lo que uno gana lo pierde el otro.

La pobreza extrema, la hambruna, la superutilización y destrucción de la naturaleza son, hoy en día, temas que están en la agenda internacional para su «solución», son tópicos que las instituciones llevan décadas discutiendo sin resultados palpables, existen un sin número de discursos vacíos que llevan mensajes falsos de futuros prósperos/mejores, pero que en la práctica las acciones nunca se traducen en cambios profundos del sistema que genera desigualdades. La estructura no se ha modificado para la generación un mayor bienestar social, y cada ocasión que se acaba el plazo que las mismas instituciones se dieron para abatir los grandes problemas mundiales, simplemente se llenan nuevamente de discursos para poner un plazo mayor. Mientras tanto, siguen existiendo los grandes problemas estructurales.

Las violencias económicas se manifiestan en diferentes escenarios, por ejemplo, López Benítez (2016) ilustra rápidamente cómo la economía ejerce violencia por el simple hecho de ser mujer, pues no es que solamente los salarios percibidos para este género sean menores, sino que también los precios de los productos de consumo para mujeres son mayores que los precios de los productos para hombres, ella indica que «se observa una segmentación de precios por género que discrimina a las consumidoras en términos económicos, de igualdad y de justicia distributiva» (López Benítez, 2016)

Pero nosotras y nosotros, estamos repitiendo inconscientemente esta discriminación dentro de nuestra vida diaria a otros sectores de la población. Por ejemplo, el rebajar el precio por el trabajo indígena, el trabajo de los campesinos y  los comerciantes locales, son formas simbólicas de violencia que estamos repitiendo constantemente, prácticas económicas violentas que nos vienen desde la colonia.

No obstante, existen formas alternativas de economía, una corriente de economía crítica que ha ido creciendo, uno de los grandes ejemplos, es el de Karl Polanyi, que trabajó la antropología económica, y entonces decidió salir a estudiar los sistemas económicos de comunidades originarias que funcionaban ajenos a la economía capitalista pero también otros estudiosos como Marcel Mauss que se dedicó a estudiar las investigaciones antropológicas de otros investigadores y que pudo descubrir patrones económicos que salían de la lógica del capital, él la llamó economía del don y explica que los sistemas económicos de las comunidades originarias funcionan bajo una serie de regalos (don) y sentimiento de deuda que permite que los bienes puedan circular.

Hoy en día, estas propuestas siguen vigentes e inclusive se pueden decir que han evolucionado, ante las violencias generadas por el sistema económico capitalista han surgido propuestas alrededor del mundo que intentan desde reformar al capitalismo hasta acabar con él y construir otro sistema económico. Existen aportes desde diversos ámbitos geográficos, Valeria Mutuberría (2008) indica que hay diversas propuestas, por ejemplo, la de los países centrales sobre todo algunos de Europa, proponen utilizar a la economía social como una forma más humana de la economía utilizando al tercer sector, «legitimando formas filantrópicas y de voluntariado, acciones colectivas de ayuda mutua y la participación de los ciudadanos involucrados en los problemas sociales» (Mutuberría, 2008) También resalta que la economía social «representa la búsqueda de alternativas a los servicios estatales y respuesta a las demandas insatisfechas por él» (Mutuberría, 2008). Es decir, es una forma no disruptiva del sistema de mercado, busca atenuar las violencias que se describieron anteriormente e ir poniendo en la mesa una participación más fuerte del sector social de la economía.

Así mismo, dentro de la misma corriente de propuestas de reforma económica de los países centrales, se pueden visualizar propuestas como la economía del bien común, la economía colaborativa, la economía circular, entre otras, que hoy en día están inclusive siendo promovidas por ciertos organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Por otra parte, Mutuberria (2008) también indica que se encuentra la propuesta de los países periféricos, donde se reconoce la destrucción que ha generado el sistema económico dominante y la utilización de una racionalidad instrumental sobre la racionacionalidad de la reproducción de la vida. Entonces, aunque todavía la propuesta de la periferia siga siendo un campo en construcción existen casos concretos donde hace una «crítica transformadora respecto de las grandes estructuras y modos de organización y de acción que caracterizan a la economía contemporánea» (Mutuberría, 2008) Esto quiere decir que desde los países periféricos no se está proponiendo una reforma al sistema, se está poniendo en la mesa, la construcción de un sistema económico distinto al capitalista, esto quiere decir, otro modo de producir, de consumir, de finanzas y de distribución bajo principios éticos que pongan al trabajo antes que el capital.

Uno de los grandes aglutinadores de esta propuesta de los países periféricos es la economía solidaria, la cual se define como un sistema socioeconómico y sociopolítico, esta segundo componente, es uno de los más transformadores pues la idea de lo político como la generación de un proyecto para el bien común incluye prácticas democráticas directamente a la economía, entonces cuestiones como el qué producir, cuándo producir, quién lo va a producir y cómo lo va a producir se ponen en la mesa de discusión para llegar a consensos que beneficien a la mayoría, practicas totalmente distintas a las lógicas de mercado donde la comunidad tiene poca decisión en cómo se debe de manejar el sistema económico.

Ambas propuestas enunciadas con anterioridad, la de los países centrales y la de los países periféricos, utilizan mecanismos semejantes como empresas recuperadas y autogestionadas, cooperativas de consumo, de ahorro y de producción, bancas éticas, empresas sociales y demás emprendimientos sociales.

En México, las propuestas económicas alternativas existen, la multiplicidad de miradas han podido construir una variedad de prácticas económicas que no siguen las reglas del sistema capitalista. Desde las prácticas milenarias indígenas de producción hasta las recién llegadas iniciativas de economía colaborativa como el bla bla car o el airbnb conviven con las cooperativas y sociedades anónimas «tradicionales» así como con los oligopolios trasnacionales. No obstante, también han surgido iniciativas que son novedosas por su capacidad organizativa fuera de las transacciones comerciales como los bancos de tiempo o se han resignificado las concepciones políticas de las transacciones del trueque.

En Guadalajara, Tlaxcala, Chihuahua, Puebla y Xalapa se ha articulado una red de economía solidaria que funciona de manera descentralizada, los núcleos utilizan estos proyectos para poder generar espacios de reflexión en torno a la economía y para generar lazos de socialización que salen de la lógica utilitarista del mercado. Nuestra red dialoga con emprendimientos similares en otras regiones del país como la Ciudad de México, Mérida y Cancún pretendiendo hacer sinergias que a largo plazo puedan ir abonando a la construcción de un movimiento social.

Las alternativas económicas que proponemos tienden a visualizar un horizonte utópico, el cual pretende modificar las estructuras, no solamente reformarlas, queremos poner en la opinión pública que sí hay maneras diferentes de hacer las cosas, por un tiempo en Guadalajara nuestra consigna fue el de hacer una protesta con propuesta. En nuestra ciudad comenzamos a trabajar  con el tianguis de trueque desde 2008 y para 2011 se logró la creación del banco de tiempo y para 2012 concretamos la red con el diálogo con tradeschool y el tianguis agroecológico. Desde hace cuatro años de igual manera, hemos impulsado una campaña en contra del Buen Fin que organiza el gobierno federal con las cámaras empresariales pues solo fomenta el consumismo alienante, nuestra campaña se llama el Buen Trueque, y si bien al comienzo fue solamente un fomento a hacer trueques hoy en día hacemos un llamado para tomar consciencia de que nuestro consumo es un acto político y entonces que podamos conformar un consumo crítico pero también solidario con organizaciones productoras locales o de comercio justo.

Si bien, no son invenciones nuestras, sí las estamos articulando y resignificando para generar un sistema económico que cubra las necesidades de los miembros que somos parte, el tianguis de trueque pretende ofrecer el intercambio de bienes, el banco de tiempo el intercambio de servicios, el tradeschool el intercambio de conocimientos y el trueque agroecológico el trueque de semillas y alimentos.

Hoy en día, el banco de tiempo de Guadalajara es un referente a nivel nacional por nuestra experiencia; hemos estado en diferentes foros platicando nuestra experiencia y dando talleres en diversas ciudades del país e incluso del extranjero. Si bien todos y cada uno de nuestras iniciativas no son perfectas hemos adquirido una mirada autocrítica para poder reformular nuestro horizonte y entonces modificar nuestro andar.

Nosotras y nosotros sabemos que solas y solos no vamos a poder cambiar el panorama económico o de violencia en general, nuestra soberbia que en alguna ocasión llegamos a tener se ha diluido pues hemos entendido que la respuesta a toda la crisis de nuestra civilización va a ser con el diálogo constante con otras propuestas alternativas y la construcción constante de lo común.

La comunidad, con sus componentes de justicia y amor, son las que nos podrán ofrecer las herramientas necesarias para enfrentar la realidad de destrucción y violencia y que nos ayudarán a construir el futuro que queremos.

Contacto:

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Gmail: economiasolidariaenred@gmail.com

www.economiasolidariaenred.org

 

 

 

 

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