Todo es cuestión de actitud

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Todo es cuestión de actitud
Unidas Por México A.C. / Causas
27 de Abril de 2016

 

Van 507 muertos en 14 días, mueren 2 menores, decapitan a 5, asesinan a 2 militares, narco ataque, amenazas de muerte... Es muy probable que les suenen familiares todos estos acontecimientos porque los solemos escuchar en la mañana antes de ir al trabajo, a la hora de la comida o incluso antes de dormir, en una rutina que no es más que eso: una simple y vil rutina.

 

Una rutina que lo único que hace es acostumbrarnos a escuchar noticias cada día más crudas y violentas, pero que al ojo del común denominador ya no son extrañas sino todo lo contrario, son el pan de cada día y la mejor guarnición para la comida o el mejor método para antes de dormir. ¿Por qué los noticieros no nos cuentan de aquel joven que descubrió una cura para una enfermedad?, o aquel reconocimiento que otorgaron a una universidad por su nivel académico. Incluso una pequeña mención, aunque sea, a ese grupo de voluntarios que entregan su vida al servicio de nuestra comunidad.

 

¿Por qué no? nos despiertan por la mañana diciendo: 507 recién nacidos en 14 días, ¿es demasiado bueno hablar de la vida en una sociedad que solo sugiere la muerte? ¿La violencia? Una prensa amarillista que es así, no por nadie más que nosotros mismos. Porque quizás si nos hablaran de vida y alegría no venderían lo mismo. ¿Por qué solo queremos el morbo? Porque, si yo no estoy bien, entonces que nadie lo esté.

 

¿Acaso es nuestra misma envidia la que nos lleva a ser cada día una ciudad, un estado, un país más negativo? Ser un mundo pesimista. ¿La situación en el país es realmente tan mala como parece? o nosotros mismos nos encargamos de empobrecer nuestro mundo creando cada día más especulaciones, dándole más luz a cosas que no valen la pena. En vez de apreciar lo bello y hermoso de la vida. Es un tema realmente delicado y no quiero que se mal interprete, en una actitud desinteresada en el país o que nos podemos dar el lujo de dejar de preocuparnos por la situación, pero yo si les digo: NO nos preocupemos, mejor ocupémonos. Seamos responsables de hacer de este lugar que nos tocó vivir un lugar mejor, a fin de cuentas todo lo que somos y existe no es más que consecuencia de nosotros mismos. Pero eso no significa que nos podemos detener a contemplar el pasado que solía ser mejor o que pudimos haber aprovechado, NO porque ya no está aquí.

 

Pero ¿por qué las caras largas? no todo está perdido, tenemos el hoy, el presente y ¿saben qué? El presente está ansioso por que nosotros lo moldeemos, porque lo hagamos mejor, porque demos nuestro máximo, porque aprendamos a vivir todos como hermanos. Porque a fin de cuentas es lo que somos: hermanos. Cada día somos más insensibles y desconsiderados con el otro, nos ahogamos en una actitud de individualismo y egoísmo.

 

Estoy convencido que todo es cuestión de actitud, no crean que por pensar «quiero un mejor mundo», al día siguiente al despertar lo tendremos como por arte de magia. Pero tenemos que empezar por pequeñas cosas, que tal el despertarse con una buena actitud, sonreír a nuestra familia aunque no tengamos razones aparentes para hacerlo, dejar pasar al otro carro en la intersección; estos detalles que son tan simples, pero nos suenan tan burdos y sin sentido. Y es porque son cuestiones de educación básica que poco a poco hemos perdido.

 

Hace poco menos de un mes, mientras bajaba al lobby de un hotel. En el elevador me detuve en aproximadamente 5 pisos antes de llegar a mi destino, uno a uno la gente iba subiendo en cada piso y entraban como si fuéramos simples animales. Sin ni siquiera un hola, y entre orgullo y pensando que eso les correspondía a ellos, tampoco yo emití ni una palabra. Hasta que en uno de los pisos, entró una señora mayor y muy gentilmente, como si se tratara de un chiste, (al menos así me pareció) de tan amable que sonó, dijo: -«Muy buenos días, ¿cómo están?» En ese momento me enderecé para ver quien había tenido esa muestra de delicadeza hacia nosotros. Y antes de que pudiera recuperar el aire y contestarle algo, siguió: - «¿Qué tal durmieron?» Para ese entonces ya pude contestar: -«Muy bien gracias ¿y usted, señora?» -«Ay mijo excelente, dormí como angelito, gracias a Dios.»

 

Sí, sin duda alguna durmió como angelito. De hecho, hasta la fecha no descarto que verdaderamente hubiera sido un ángel. Y en ese momento, me empezaron a dar vueltas en la cabeza miles de ideas y cuestionamientos. ¿Por qué nunca tenemos esas muestras de delicadeza?, sería bueno que fuera algo habitual. Sería bueno ser educados». Pero antes de que me diera tiempo de perderme en mis reflexiones filosóficas, llegamos al lobby del hotel. Y al bajar del ascensor, ella exclamó de nuevo: -«Hasta luego, que tengan un bonito día».

 

Esa fue la gota que derramó el vaso, indudablemente era un ángel. ¿O acaso le pagaría el hotel, por tener detalles de cortesía con los huéspedes? Al estar desayunando con mi familia en el restaurante del hotel, les conté del encuentro con esa señora en el elevador. Mi mamá de inmediato me interrumpió y me dijo: -«Ya sé de quién hablas, yo misma me la encontré en el bufete y también me saludó muy educada». No me quedó más que confirmar que se trataba de la misma señora.

 

Quizá se pregunten por que me extiendo tanto en esta anécdota personal, pero creo que vale la pena. En los días siguientes, distintas personas e incluso personal del hotel -curiosamente- mencionaron haber tenido un encuentro del mismo tipo, con aquella señora. ¿Coincidencia? No creo. Sin duda alguna, a todos los que tuvimos un contacto con esa señora, que ahora cada que hablo de ella la menciono como un ángel. Nos dejó marcados, nos llamó la atención, nos hizo sonreír y pensar acerca de nuestra actitud.

 

Y así suele pasar. Es tan increíble y hermoso esto, que suena como un guion de ciencia ficción. Pero no es Hollywood, es la realidad, es nuestro país. Y eso no sale en las noticias, ni en la primera plana de los periódicos, pero toca vidas y deja huellas de por vida.

 

Dicen que un cañón hace más ruido que un millón de caricias, pero no es más que una muestra del alcance tan grande que tiene una caricia sin la necesidad de tanto ruido. Nos quejamos tanto del mundo y de la vida que llevamos, pedimos cada vez más. Nunca estamos conformes con nada, exigimos siempre. Y desperdiciamos cada segundo, preocupados por el que ya pasó o por el que apenas está por venir. John Lennon, decía: «La vida es aquello que pasa, mientras nos preocupamos por cosas insignificantes».

 

Lo más increíble de todo, es que esas actitudes que hemos ido adquiriendo, no es porque seamos malas personas o tengamos malas intenciones, eso es lo que parece ser, pero no lo es. Es un concepto erróneo, un conjunto de ideas equivocadas y una sociedad confundida. Porque no es más que eso: medios de comunicación que se encargan de llenarnos la cabeza de anti valores y cosas que nos hacen creer que son correctas y en verdad no lo son. No somos gente mala, ni tenemos malas intenciones. Hemos llegado a creer, malamente, que el otro, ya no nos necesita. Que el prójimo es un rival. Y al tener esa idea errónea, solemos recurrimos a conflictos. Violencia en la familia, cada día más hermanos peleados. Aumentan los enemigos, cada día más guerras y ahí donde entramos otra vez todos y cada uno de nosotros, necesitamos crear un compromiso. Ponernos una meta, un reto a vencer para todos.

 

Dejar de preocuparnos y quejarnos por el ayer y dejar a un lado esa actitud negativa con la que nos referimos del futuro.

 

¿Por qué hablar de un futuro tan oscuro y negativo? Nada está escrito, tenemos en nuestras manos hacer de él, lo que queramos. ¿Por qué nos quejamos y no hacemos nada al respecto? Yo me imagino una sociedad alegre. Y no una alegría superficial, sino aquella que solo se produce al ver que no necesitas nada para ser feliz, que basta solamente con quererlo. Una simple decisión de cambio de actitud en nosotros, vivir cada día, cada minuto y cada segundo de nuestras vidas al máximo. Dejar de planear tanto a futuro y mejor comenzar desde hoy. No podemos vivir esperando el momento perfecto para actuar.

 

¿Por qué no mejor tomamos el momento y lo hacemos perfecto?

 

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