Un buen periodismo es aquel que pueda hablar con profundidad.

Moisés Islas De Anda, estudiante de la licenciatura en Estudios Políticos y de Gobierno, tuvo la oportunidad de entrevista a Javier Sicilia, uno de los activistas más importantes de la historia moderna de México. Líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Sicilia se desempeña además como colaborador de medios de comunicación.  Compartimos sus reflexiones sobre la libertad de expresión. 

Para usted, ¿qué es la libertad de expresión? ¿Qué papel tienen los medios de comunicación en México? 

La libertad de expresión es uno de los rostros fundamentales de la democracia. Amplifica, a través de los medios, la voz de los ciudadanos. Sin ella la democracia no existe, es una simulación.

A partir de esto, ¿en dónde estamos y hacia dónde vamos en lo que respecta a los avances y/o retrocesos de la democratización en México?

México - hay que aceptarlo - nunca ha sido una democracia. La corrupción de las élites políticas, que desde siempre han tratado al país como su patrimonio - una herencia de la colonia que nunca hemos superada - gestaron con la revolución una dictadura de partido, una dictablanda, para usar la acertada frase de Vargas Llosa. El PRI, contra lo que quieren hacernos creer, no es un partido, es una “cultura” criminal que pudrió el esqueleto político y moral de la nación. En este sentido, la “transición democrática” nunca existió. Fue una simulación más. El PAN, al igual que el PRD y todos los demás partidos, son otro rostro de esa misma “cultura” que nos ha llevado a la barbarie y el caos que hoy nos habita.  

¿Opina que los medios de comunicación se han democratizado en nuestro país en los últimos años? ¿Por qué?

Más bien han ido perdiendo la democratización ganada con mucho dolor desde el golpe a Excelsior y la fundación de Proceso. A partir de allí, también con mucho dolor, fue emergiendo a nivel nacional un periodismo más democrático. Por desgracia la persecución y el asesinato de periodistas desde el salinato, el sometimiento de algunos medios a la lógica del sistema y del dinero, la han ido mermando. El caso de Carmen Aristegui y de Rubén Espinosa son emblemáticos de esa destrucción de los bastiones democráticos en la que está empeñado el poder. 

En su artículo “Malos Presagios”, publicado por Proceso en 2011, observaba un retroceso tremendo en la libertad de expresión y, por lo tanto, también en la democracia; hablaba de un autoritarismo incubado en la administración de Felipe Calderón debido a sus acciones en contra de Carmen Aristegui. ¿Cómo se le llama entonces a lo que hoy vivimos, entre asesinatos de periodistas, más ataques en contra de Aristegui, impresión de terror mediático?

La construcción de un autoritarismo de nuevo cuños, es decir de un autoritarismo basado ya no en lo ideológico sino en el dinero.

¿Qué diferencias y/o continuidades percibe usted entre la administración de Felipe Calderón y la de Enrique Peña Nieto en materia de impunidad, corrupción y justicia?

Es puramente retórica y de personalidad. En el fondo continúa imperando la misma corrupción, la misma impunidad y la misma injustica. El problema es que es acumulativa. Esa acumulación ha terminado por ir destruyendo la ilusión democrática que está sólo en el imaginario de la gente. 

¿Cree que los medios “libres” que aparecen en la escena mexicana de hoy en día responden al mandato industrial de “tantalizar” – producir y mantener un estado de deseo – al consumidor común de información, lo cual sería antidemocrático, o, a la inversa, piensa que contribuyen al reforzamiento de lo que se considera como el proceso de democratización?

No sabría decirlo. Pero la velocidad de los medios alternativos - pienso en el Twitter, en el Facebook, en la digitalidad - no dan mucha oportunidad para el verdadero periodismo democrático que es el de investigación. Ese tipo de medios trabaja con mensajes relámpagos que cambian a cada instante, sumiendo todo en el caos y en la igualación de la noticia: una masacre tiene la misma importancia que la última idiotez de Peña Nieto o el escándalo de una actriz o de un futbolista. Nada es más viejo que el Twitter de hace dos minutos. ¿Qué democracia puede salir de allí? 

¿Cómo visualizas un escenario óptimo de los medios de comunicación por el cual se pudiera impulsar la calidad de la democracia en nuestro país?

Hay que partir primero de la aceptación de que en México no hay democracia; después, repensarla y replantearla con nuevos criterios. Un buen periodismo es aquel que pueda hablar con profundidad desde allí y orientar un cambio. 

 

Entrevista a Javier Sicilia, por Moisés Islas de Anda

Por desgracia la persecución y el asesinato de periodistas desde el salinato, el sometimiento de algunos medios a la lógica del sistema y del dinero, la han ido mermando. El caso de Carmen Aristegui y de Rubén Espinosa son emblemáticos de esa destrucción de los bastiones democráticos en la que está empeñado el poder.

Javier Sicilia
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