Modernidad, Violencia y el Estado Islámico

Modernidad, Violencia y el Estado Islámico
Tadeo Eduardo Hübbe Contreras*
14 de Junio de 2016

 

La historia de la humanidad se ha caracterizado por contener un alto grado de violencia, irracional y desmedida, provocada por distintos factores sociales, políticos, culturales, económicos, ideológicos o religiosos, en una gran variedad de formas de expresión que los estudiosos en el tema  han tratado de explicar y definir desde su propia perspectiva científica. Es decir, las tantas expresiones de violencia se han hecho presentes en manifestaciones concretas, tales como el genocidio, el magnicidio, el asesinato en masa, la guerra, la guerrilla o el terrorismo.

 

Es el terrorismo, como una de éstas manifestaciones, que han evolucionado aceleradamente a la par que lo hacen las sociedades contemporáneas, en diversos contextos, variantes y circunstancias predominantes de su momento.  Básicamente la violencia terrorista se ha hecho presente desde hace décadas, pero no es hasta el día de hoy, gracias al avance científico y tecnológico, que ésta se ha presentado de una manera indiscriminada, masiva, brutal y cruel a la vista de todos a través de los medios masivos de comunicación en el justo momento en que sucede (como lo pudimos, alguno de nosotros observar en los ataques del 11 de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York).

 

Ahora la violencia se manifiesta mediante el uso de armas cada vez más letales, sofisticadas y efectivas que pueden acabar con la vida de miles en cuestión de pocas horas o minutos. La globalización (sobre todo económica), la apertura de fronteras (por ejemplo, la Unión Europea), el internet y la libre circulación de bienes y personas han beneficiado aún más la proliferación de fenómenos sociales de carácter organizado, internacional y violento. También, la política exterior de seguridad e intervenciones militares estadounidense y de algunos países europeos en las últimas décadas, han sido promotores de un caldo de cultivo que incrementan de forma alarmante las conductas violentas y organizadas que se observan en los conflictos bélicos que actualmente se desarrollan en lugares como Irak, Afganistán y Siria. La constante violación de derechos humanos, la corrupción, el sometimiento económico y político hacia los países no desarrollados (África, Latinoamérica y Medio Oriente, principalmente), la falta de oportunidades de desarrollo humano, la pobreza extrema, los asesinatos selectivos y la guerra han generado un descontento social reflejado en una reacción violenta mezclada con odio, miedo y rencor.

 

Por ejemplo, bajo estas condiciones nace, y asciende al poder en junio de 2014, bajo el liderazgo del autonombrado “califa” Abu Bakr Al Bagdadí, una organización internacional terrorista denominado Estado Islámico (o como se le ha denominado por algunos gobiernos: ISIS, ISIL o DAESH). Organización terrorista, que a diferencia de otras organización de similares características como Al Qaeda o Hezbolá, ha operado exitosamente en gran parte de Líbano, Siria e Irak adaptándose a los cambios dinámicos que la modernidad de nuestro tiempo exige (riesgos de la modernidad). Los líderes de Estado Islámico ha entendido perfectamente que la globalización y el avance científico y tecnológico son factores que beneficia en cuanto a sus motivaciones religiosos y objetivo principal: el regreso y establecimiento de un nuevo Califato (Estado-Nación regido por el Islam) en el territorio de Medio Oriente, que pueda extenderse por todos los países musulmanes.

 

No obstante de entender que el éxito será alcanzado a través de dicha adaptación (que no logró entender del todo los lideres de Al Qaeda), los miembros de Estado Islámico han recurrido al uso de métodos violentos e intimidatorios para lograr imponer el salafismo radical (interpretación estricta y literal de los principios puros del Islam) en la región que controla. Es decir, están dispuesto a llevar a cabo una limpieza religiosa mediante un proselitismo agresivo en el que quien lo rechace correrá el riesgo de ser ejecutado (en algunas ocasiones mediante la crucifixión).

 

Al igual que las organizaciones armadas como el Ejercito Revolucionario Irlandés (por sus siglas en inglés: IRA) o la organización vasca ETA (Euskadi ta Askatasuna)  en España, el Estado Islámico replica la idea de la «propaganda»; salvo que ahora lo hacen a través de los medios de comunicación, principalmente internet, las redes sociales, para la difusión a la mayor audiencia posible tanto del mensaje de invitación a la Yihad (Guerra Santa contra los infieles) y a la reconstrucción del Califato, como respecto de todos sus actos violentos efectuados en el que exponen videos donde se observa la forma en que torturan y asesinan de manera brutal y sanguinaria a sus enemigos (como sucedió con los periodistas estadounidenses James Foley y Steven Sotloff quienes fueron decapitados).

 

Entonces, el Estado Islámico pretende, al igual que lo hicieron los Judíos en la creación del Estado de Israel, establecer un Califato que cumpla los requisitos de un Estado moderno (territorio, soberanía, población, gobierno, reconocimiento internacional, etc…) en el que se impondrá la ley de la sharía (código moral y legal de los musulmanes religioso), no sin antes emplear métodos violentos característicos de éstos conflictos motivados por grupos idealistas y fanáticos religiosos.

 

De cualquier forma en que se quiera ver y entender el fenómeno terrorista, cualquier medida represiva (sea mediante la intervención militar o en la aplicacimico.﷽﷽﷽﷽﷽, violencia y el Estado Isla desmedida y desesperada, que wncin Nuevayok)ien lo rechace correrón de legislación penal antiterrorista) no será eficaz para erradicar éste tipo de violencia cruel y totalmente deshumanizada. El respeto a los derechos humanos, las políticas públicas de generación de oportunidades, el combate a la corrupción y a la excesiva explotación de los recursos naturales, la tolerancia y el derecho de autodeterminación de los pueblos serán las herramientas más idóneas para contrarrestar el avance y crecimiento acelerado de una organización, que cada día amenaza la paz mundial, como lo es el Estado Islámico, violenta y a la vez adaptada a la modernidad. Algo que otras organizaciones terroristas, arcaicas y conservadoras no llegaron a entender.

 

La modernidad y la globalización seguirán jugando un papel fundamental en ésta lucha, en el que el internet (entre otros avances científicos y tecnológicos) es pieza fundamental de propaganda de los grupos participantes (países potencias y organizaciones terroristas) en la lucha para justificar sus conductas violentas. La modernidad suponía una esperanza de una vida prospera y en paz, situación que Estado Islámico ha demostrado lo contrario.

 

 

 

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*Es doctorando en Derecho por la Universidad de Salamanca, Secretario Administrativo por el Centro Universitario de Tonalá, de la Universidad de Guadalajara y profesor titular de Derecho Penal por la misma Universidad.

 

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«La globalización (sobre todo económica), la apertura de fronteras (por ejemplo, la Unión Europea), el internet y la libre circulación de bienes y personas han beneficiado aún más la proliferación de fenómenos sociales de carácter organizado, internacional y violento.»